Rio de Janeiro

Diez días en esta maravillosa ciudad. Escalera de Selarón, Cristo Redentor, paseos en bici por toda la ciudad hasta la playa. Tengo el orgullo de haber pasado 10 días allí sin meterme en el mar (guiño guiño). Además de las típicas atracciones, está lleno de bellísimos graffitis por todos lados, ¡es imposible dejar de mirarlos!

Iba a laburar en un hostel pero algo me vibraba mal. El universo me acomodó en casa de Marcelo, un couchsurfer super buena onda que convive en la zona de Santa Teresa con Anakin y Virgulina, los felinos. La noche que llegué, me fue a buscar con Daniel, un amigo suyo que estaba instalado en su casa, al aeropuerto (gol number one). En su depto, además de Daniel y los felinos, estaban Pierre y Luna, una bonita pareja de franceses que hablaban en español y eran re buena onda. También había otra pareja de (hermanos) franceses que habían caído de rebote por AirBnB, pero se fueron a la mañana siguiente.

El primer día de caminar por Santa Teresa, me crucé como por arte de magia con Eliana Buyatti, rosarina cantante de tango que ahora vive en Rio con su novio y tocan música brasilera todos los días. Fue una hermosa sincronicidad. Una noche fuimos con Marcelo a escucharlos en una pizzería en donde tocan siempre, y fue hermoso verlos y hablar con ellos.

Uno de esos días salimos con Marcelo a andar en bici. Fuimos a la playa, dimos vueltas por el centro, y al volver a casa, en el camino nos encontramos con la guerra. Era un día de huelga general, y había autobuses prendidos fuego, humo, bomberos, más fuego más allá, containers volcados, containers en llamas… fue impresionante. Me asusté mucho y volvimos a casa como pudimos, pedalenado entre las llamas; fue surrealista. La situación de Brasil es parecida a la de Argentina, pero creo que ellos tienen mucho más fuego para demostrar su descontento.

******

Entre los brasileros, franceses y yo, hicimos varias salidas, comidas (abundantes y deliciosas, pues Marcelo también es vegetariano y yo lo veganicé un poco más). Los franceses me compraron algunas postales con mis dibujos y alguna cosita más, y a Marcelo lo tatué.

Un toque antes de irme, vinieron otros couchsurfers casi en reemplazo de los franceses, a quienes extrañamos mucho. Esta nueva pareja era de La Plata, super buena onda también.

Una parte de mí quería irse de Río, pero la otra se hubiese quedado más. Siempre hay más para ver, y es tan enorme y bonito y lleno de luchas.

 

La garganta del Diablo

Y al día siguiente, llegamos a un lugar que pfff (no, ni ganas de escribir, pero las palabras sobran con estas imágenes).

Los animales pertenecen a un refugio al cual llegan criaturas en las peores condiciones, víctimas del tráfico, accidentes en las rutas, o simplemente gente que los tenía -ilegalmente- como mascotas en sus casas. Oímos historias desgarradoras, con respecto a su origen, y otras más en donde se nos caían las lágrimas, ya que algunos animales nunca podrán volver a su habitat natural porque no sobrevivirían allí.

Las fotos enmarcadas en círculo fueron un juego con un lente tele de mi hermana, el cual posé invertido sobre mi Fuji y quedaron así, junto con algunos videos que luego subiré a youtube, de una belleza extraña.

No edito más las fotos porque si no, no las subo más al final.Tengo toneladas de cosas sin editar y sin subir, en especial, Alaska y Asia… y no quiero que me pase más esto.

Tengo sueño.

Olas desde el Cielo

Hacía un año que no viajaba. Esta vez, en vez de salir sola, armamos un mini-trip con mamá y Cele, a un lugar que parece de ensueño: las Cataratas del Iguazú.

Llegamos el primer día y, con la paz que nos caracteriza (dentro de nuestra dulce locura, claro está), no nos desesperamos por ir corriendo a empaparnos bajo sus aguas. Nos relajamos, caminamos, fuimos al centro, comimos super rico y, recién al día siguiente, decidimos ir a visitar a estas gigantes líquidas.

Arrancamos por el lado de Brasil. Un taxi nos llevó a ciudad del Este en Paraguay (fea, aburrida e inútil si no te morís de ganas de comprar tecnología), y luego a Foz, la ciudad desde donde se accede al lado brasilero de las Cataratas, en donde nos dejamos deslumbrar por su belleza, y conocimos a estos simpáticos (pero algo peligrosos) bichitos: los coatíes.

Aunque ellas ya conocían este lugar (pero yo no), quedamos las tres sin aliento ante tanta belleza. Contemplamos largo rato la caída incesante del agua, la vista panorámica de subsecuentes cascadas y cataratas, y la vista desde abajo de la  famosa Garganta del Diablo, con su vapor exhalante de misterio.

Al salir, evitamos la otra famosa atracción de Foz que es el Parque de Pájaros, ya que tienen encerradas a muchas especie sólo para entretener al epectador y hacer dinero con ello, lo cual está totalmente en contra de nuestros principios.

Para completar nuestro día, fuimos a un Skate park sucio y en desuso en Foz, para que Cele se diera el gusto (y pudiese usar su skate, que había viajado para eso).

Un día, tres países, una de las Siete Maravillas del Mundo.

 

Miyél

Un video versión 2011 que acabo de encontrar mientras ordenaba mi tonelada de fotos inordenable. Suena como el ortelano, con aviones incluídos, y está remil cortado. Neverteless, me pintó una sonrisota.

Miyelada

First time inside da monstah – Hong Kong – Febrero 2015

Aquí nos volvimos verdaderos amigos con Elkin, cuando salimos a tirar fotos juntos por esta increíble ciudad. Lo envidié desde el principio; él tiene un ojo fotográfico tan natural y compone y ve cosas donde nadie las ve….

Éste fue el día en que me sacó unas fotos re lindas. Pasamos la tarde en Ocean Park, un parque onda Disney re zarpado en donde nos subimos en toooodos los juegos de alto riesgo. Pero flipamos con la montaña rusa más grande y más alta, la cual abordamos tres veces hasta que cerró el parque. Era tan gigantésimo el lugar, que tuvimos que subir a la parte de los juegos estos que nos interesaban en unos carritos aéreos; para volver a la entrada del parque, nos tuvimos que tomar un tren…!

Luego pateamos por las calles asiáticas tomando fotos; cenamos en un restaurant pequeño muy típico chino, pasamos por una monstruosa casa de insumos artísticos en donde invertí unos felices 68 dólares en acuarelas, acrílicos, pinceles, block de papel A3 para acuarelas, fijador para lápiz y carboncillo, y una pluma con varias puntas. Era mi juguetería, no podía creer lo inmenso del lugar y no paré de corretear de un lado a otro asta que noté que Elkin se estaba poniendo nervioso.

Terminamos en un bar underground usando wifi para hablar con Agustín, el muchacho a quien nunca conocí en persona pero que fue quien me contó de este trabajo; por ende, gracias a él terminé en este barco. Lo loco es que, sin saberlo, él estuvo en ese barco unos largos meses y se bajó dos semanas antes de que yo lo abordase, y era el roommate de Elkin. Así que fue todo un evento hablar los tres con nuestras voces humanas.

Luego volvimos al barco en taxi. What a day, what a life.

Halong Bay, Vietnam, en B&N – Feb 2015

Halong Bay es una suerte de pueblito pintoresco que se debe haber vuelto popular racias al turismo de cruceros (digo yo). El barco propiamente dicho no ‘estaciona’ en la isla, sino que aparca ahí cerca, y luego un ‘tender boat’ (un botecito con una capacidad de unas 20 o 40 personas, no recuerdo) nos acercaba hasta la entrada del lugar. Nadie aquí habla una pizca de inglés, lo cual lo hace más interesante aún.

Hay un puente super altísimo que atraviesa el mar y el cual crucé caminando un par de veces, en donde los autos te pasan fiummmmmmmmm! bieeeen al ladito. Da miedo y es divertido al mismo tiempo. Me recuerda al puente Rosario-Victoria, supongo que por su estructura.

Aunque no pareciera estar muy contaminado, algo que llama mucho la atención es el uso de barbijos por una gran parte de la población oriunda del lugar.

Otra cosa que me sorprendió es cómo los gatos y los perros asiáticos también tienen rasgos asiáticos y son diferentes a nuestras mascotas occidentales. ¡De verdad!

****

Es tan lindo y tan extraño vagar sola o con Brian o Brill o con Harvey por estas calles…

 

Halong Bay, Vietnam, a color – Feb 2015

Uno de los primeros puertos en los que pude bajar y conocer. Tenía tanta ansiedad de conocer Asia… y me gustaron mucho las fotos que saqué allí…

La morena es Brill, una sudafricana bellísima que trabajaba en el Spa. Nos volvimos amias enseguida, aunque ella se puso rara  en un momento. Luego yo empecé a salir con Brian y no la vi mucho más, y luego nunca más. Después de un tiempo, me enteré de que la habían echado.

Nunca pude darle las fotos que le saqué.